La tarea pastoral

Jesús es el buen pastor que da la vida por sus ovejas. A todos los agentes de pastoral los anima el amor de caridad del buen pastor, hasta dar la vida por el pueblo. La Iglesia naciente recibió de Jesús la encomienda de evangelizar, y apoyada en la promesa de su presencia y asistencia, comenzó a proclamar el Evangelio con la fuerza del Espíritu Santo.

«Evangelio», Buena Noticia, es la presencia de Jesús, su actuar, sus acciones. Es el Reino de Dios: Dios que actúa y se acerca a nosotros originando un nuevo estilo de vida y de relaciones. Con la presencia de Jesús inicia una nueva realidad. La Iglesia se renueva evangelizando.

La dinámica del proceso evangelizador es: testimonio cristiano, diálogo y presencia de la caridad, anuncio del Evangelio y llamada a la conversión, catecumenado e iniciación cristiana, formación de comunidad cristiana, mediante los sacramentos, con sus ministerios (AG6). Este es el dinamismo de la implantación y edificación de la Iglesia.

La pastoral es la forma histórica como la Iglesia actualiza en cada época la revelación de Dios, interpretando sus caminos y mostrando la manera de seguirlos.

Nuestra Iglesia particular participa de esta misión. Movida por el Espíritu Santo, anuncia y difunde el Evangelio, originando procesos y creando estructuras: el Plan de Pastoral.

Dimensiones de la pastoral

Cristo es profeta, sacerdote y rey, por su función de enseñar, santificar y guiar. La Iglesia, continuación histórica de Cristo, tiene esa misma función de maestra, santificadora y conductora. De ahí nace su triple ministerio en todos sus niveles: pastoral profética, pastoral litúrgica y pastoral social. Esta es la pastoral funcional.

Esa acción debe llegar a todas las personas. De ahí nacen los destinatarios o interlocutores preferenciales (familias, adolescentes y jóvenes, mundo de la cultura…). Esta es la pastoral sectorial. Y también debe llegar a todas las comunidades distribuidas en los territorios geográficos (sectores parroquiales, parroquias, decanatos). Esta es la pastoral territorial.

Amar al pueblo significa salir de los propios esquemas mentales, entenderlo, ponerse en su lugar, aceptarlo como es, defenderlo, donarse sin medida ni regateos, orar por él como Moisés en el monte, sacrificarse por él como Jesús en la Cruz, ponerse a su lado y caminar con él, participar de sus gozos, tristezas y angustias, tener creatividad, revelar el amor en palabras y gestos, capaces de suscitar una respuesta.

LA PASTORAL PLANIFICADA

Se trata de buscar, trazar y seguir como comunidad el «sendero de la vida» (Sal 16,11) que construye el Espíritu Santo. Toda senda implica tres elementos: un punto de llegada o estado deseado; un punto de partida o estado actual; y un camino para llegar del estado actual al estado deseado, o proceso.

Se trata de discernir por dónde quiere Dios llevarnos como Diócesis, en este momento histórico concreto, y elaborar un programa de acción capaz de hacer marchar nuestra Iglesia particular desde su situación real hasta su situación ideal.

Es un proceso dinámico en tres etapas: el ideal de Iglesia que deseamos construir es la tesis; la realidad que vivimos en nuestras comunidades es la antítesis; la programación de las grandes etapas del camino a seguir es la síntesis.

Su meta es la salvación. Nuestro problema está en cómo llegar: qué pasos dar, de qué forma concreta colaborar en la realización del plan de Dios en estas circunstancias concretas. Es lo que desea el Plan de Pastoral.

Proceso de planificación pastoral

La pastoral es a la vez: memoria con relación al pasado; desafío con relación al presente; proyecto con relación al futuro; y actualización en cuanto siempre está renovándose. Esas cuatro dimensiones se concretan en el proceso de planificación, guiándonos hacia la meta final

La pastoral como memoria

La pastoral de hoy sabe que es parte de un largo camino recorrido por muchas generaciones de creyentes, de comunidades, de agentes. Ha recibido como herencia una riqueza de sabiduría, de experiencia, de valores, de criterios, aun de errores, una tradición viva, un patrimonio por reconocer, actualizar y al cual ser fiel.

Se concretiza en el Marco referencial, el cual comprende el marco histórico, el marco de realidad social, el marco eclesial, y el marco doctrinal

La pastoral como desafío

La pastoral es una exigencia de afrontar los desafíos recíprocos del momento presente. No puede deslizarse hacia modas momentáneas, respuestas coyunturales, activismo en eventos inconexos, atractivos pero pasajeros. Es desafiante y desafiada para ser agente de cambio significativo. Tiene la suficiente clarividencia, audacia y fortaleza para entregar el Mensaje íntegro de Jesús, evitando el conformismo y las componendas.

Mediante un discernimiento pastoral comunitario y participativo, la Iglesia, atenta a los movimientos de la historia y las aspiraciones de la gente, ofrece respuestas a lo que espera, evitando desilusiones, mediocridad o incompetencia. El punto más crítico de todas las decisiones del Plan está en el diagnóstico pastoral, que conlleva la posibilidad de acertar o equivocarse en el señalamiento de las necesidades de evangelización que atenderá el Plan. Se organiza señalando las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas.

Abarca, además del diagnóstico, la definición de las opciones y líneas prioritarias

La pastoral como proyecto

Soñando un futuro, señalamos juntos los pasos para irlo haciendo realidad. La pastoral tiene un proyecto definido de hombre, de sociedad, de cultura, de Iglesia, que pretende edificar, según el designio amoroso y liberador del Señor. Un mundo nuevo, una nueva humanidad, una historia renovada. Este futuro de la historia es el espacio de esperanza que construye pacientemente la fraternidad y la justicia, la verdad y la libertad. No sucumbimos ante la tentación de vivir en un mundo delirante que ocupa la mente pero paraliza la acción. Es el Marco operativo, y comprende la definición conjunta de: objetivos, criterios de acción, diseño en el tiempo (curso de acción) y organización (organigrama y manual de funciones).

La pastoral como actualización

La realidad cambiante hace que los planes de pastoral deban ser flexibles, para responder a las nuevas situaciones. Así que hay una parte que se va actualizando periódicamente, por ejemplo, cada año: los programas, calendario, presupuestos y evaluaciones.